Columna de Opinión: El Malestar de la Cultura

columna de opinión: El Malestar de la Cultura
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Bárbara Godoy Inostroza, directora de Extensión, Arte y Cultura de la Universidad Católica del Maule.

Variadas son las Infraestructuras -a nivel nacional y regional-, que están en bajada con sus programaciones debido al Covid-19, cerrando sus puertas al público y respetando la orden ministerial de no realizar actividades que agrupen a personas.

Festivales, ciclos, talleres y conversatorios en todo Chile se suspenden, reduciéndose al mínimo la participación cultural. Es así como internet y sus diversas herramientas han proporcionado un “escape” a esta necesidad de apreciar la multiplicidad de obras, que son parte de estos y otros espacios. A partir del fenómeno del 18 de octubre, las legítimas y masivas protestas y marchas a nivel nacional y los ajustes en la vida cotidiana de cada uno exigió cancelar muchas funciones, muchas infraestructuras dejaron de recibir público y existieron tres incendios feroces, que nos arrebataron una parte de nuestra identidad como seres humanos que disfrutan el goce estético y habitualmente se vinculan a la cultura.

Al corto plazo de avanzar en esta lectura es que podemos preguntarnos como centros culturales, teatros, cines y conservatorios, cerramos y suspendemos ¿Quién se hace cargo de los acuerdos establecidos con artistas que tenían fechas agendadas y producciones listas para estrenar? Es una pregunta ruda, porque quienes nos desempeñamos en el campo de la gestión cultural, tenemos clara la precarización de la llamada “industria creativa”, cuestión que se traduce en concursabilidad, falta de contratos, prestaciones a honorarios y, finalmente, la fragilidad de la palabra.

Existe un enorme espectro de artistas y profesionales afines de las humanidades que, si les suspenden una función, retrasan el ingreso a clases, bajan el estreno o aplazan la fecha de actuación, no tienen cómo financiar su hogar, entendiendo esto como algo tan cotidiano para quienes vivimos desde la estabilidad. Lo anterior, revela de una manera muy cruda cual ha sido el trato histórico que se le ha dado a los/as artistas, quienes no han estado exentos de cuestionamientos políticos, dejándoles con falta de participación en instancias de diálogo, y -prácticamente- nula injerencia en la construcción de las políticas disciplinares.

Ante esta situación ¿cuáles podrían ser las posibles soluciones? Es importante no pecar de inmediatistas, ya que hay mucho trabajo por levantar y eso obedece directamente a la construcción de una red de artistas que logren catastrarse por sí mismos –sin intervenciones- y en función de ello, alzar demandas para lograr una mayor participación en la creación de políticas en materias de artes y culturas. Por otra parte, es imperativo un pronunciamiento ministerial que apoye la postergación de Fondart en ejecución, promover nuevos modos de financiamientos y generar soportes online para el visionado de diversas manifestaciones artísticas.

Desde algunos centros culturales hemos tomado la opción de suspender actividades, atendiendo al llamado de la autoridad y desde una posición de responsabilidad social, pero con la responsabilidad de reagendar a la brevedad posible los compromisos establecidos con los artistas o buscar otras  maneras diferentes y creativas de llevarlos a cabo, por el respeto que nos merecen los artistas, que nos ayudan a acercar a las personas a otras experiencias, a otras lecturas; personas nobles que en 45 minutos nos entregan años de estudio y trabajo, muchas veces, sin un contrato que respalde su quehacer. Reforcemos las buenas practicas, amigos/as míos/as.

Ojo, que si bien el coronavirus es la causa aparente de este desajuste, lo que está en juego es la ineficacia de un sistema que no otorga respuesta a los/as trabajadores de las artes.

Que estos días de trabajo desde nuestros hogares, que solo algunos tenemos -porque hasta en eso podemos ver la desigualdad- sean productivos para pensar en cómo ayudar a movilizar todo lo que pensamos como una posible solución frente a la precarización de las artes y quienes las desempeñan

Esta deuda es grande y tenemos que asumirla todos y todas.

 

 

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule”.

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